Meditaciones fantasmagóricas |
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-Ando buscándote a gritos. -¿A mí? -Ven. Acércate, para que te susurre algo al oido. No tiene por qué ser de nada. Hoy es San Blás. No tiene mucho que ver, pero sonríe. Pégale un bocado a ese viejo roscón al que se le atribuye el buen hacer. Créetelo, aunque sepas que las supersticiones no sean más que bobadas de antaño. ¿Qué más da? No por ello vas a negarte a quien, confuso o no, vela por tí, por tu familia y por tu perro. Respóndele con una sonrisa. ¿Qué mejor manera de velar por alguien? En tu pecho, las llagas; granos de arena... Leo Jímenez(Stravaganzza) en Calmar tu dolor Bueno, después de haber escrito de mi pulso y yema, con el ordenador encima de las rodillas y el libro apoyado en él, un estracto de "Los Renglones Torcidos de Dios" en el que define el arte de forma curiosa y sencilla, ha sucedido algo terrible: se me ha borrado sin copiarlo y al darle para atrás no ha vuelto a aparecer, así que tiro de google y sustraigo de Outbook el mismo estracto, que como decía anteriormente, lo descubrí en la asignatura "Lengua y literatura castellana" haciendo un comentario. Ahí va: — El arte es la ciencia de lo inútil. [...]— ¿Quiere decir que desprecia usted las artes; que las considera algo trivial, y a quienes las practican gentes desocupadas que no tienen otra cosa mejor que hacer? — ¡Nada de eso doctor! ¡Considero que el arte es tanto más sublime cuanto mayor es su inutilidad! — Explíquese mejor. — El hombre es el único animal que se crea necesidades que nada tienen que ver con la subsistencia del individuo y con la reproducción de la especie. No le basta comer para alimentarse, sino que condimenta los alimentos, de modo que añadan placer a la satisfacción de su necesidad. No le basta vestirse para abrigarse, sino que añade, a esta función tan elemental, la exigencia de confeccionar su ropa con determinadas forma y colores. No se contenta con cobijarse, sino que construye edificios con líneas armoniosas y caprichosas que exceden de su necesidad: lo cual no ocurre con la guarida del zorro, la madriguera del conejo o el nido de la cigüeña. ¿Hay algo más inútil que la corbata que lleva usted puesta? ¿De qué le sirve al estómago una salsa cumberland o un chateaubriand a la Périgord? ¿Qué añade al cobijo del hombre el friso de una escayola o las orlas en forma de signos de interrogación de los hierros que sostienen el pasamanos de una escalera? Pues bien: todo eso que está inútilmente «añadido a la pura necesidad»… ¡ya es arte! La gastronomía, la hoy llamada alta costura y la decoración son las primeras artes creadas por nuestra especie, porque representan los excesos inútiles añadidos a las necesidades primarias de comer, abrigarse y guarecerse. Ahí está, dándonos un empujoncito, para que no vuelvas a comer carne en cuarenta días. Ese día, el último que está permitido la carne, la gente trata de cenar y recenar aún pasada la media noche; ignorando las leyes de la iglesia. Tratando de darse el atracón de pecados carnales, intentado pasárselos a un payaso, un escocés o una vaca. Caso omiso a la iglesia en uno de sus días señalados, caso omiso también en los días no señalados. Aunque como dicen por alguna parte: todos los pecados nos han sido perdonados; o como dijo algún viejo carcamal: Dios ha muerto por todos nosotros; aunque alguno no lo entienda o no quiera hacerlo, alargando el coma en dos muertes cerebrales. ... el día de Carnaval se cumplió el primer año de este maravillosísimo blog. |