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Meditaciones fantasmagóricas

Arte

Bueno, después de haber escrito de mi pulso y yema, con el ordenador encima de las rodillas y el libro apoyado en él, un estracto de "Los Renglones Torcidos de Dios" en el que define el arte de forma curiosa y sencilla, ha sucedido algo terrible: se me ha borrado sin copiarlo y al darle para atrás no ha vuelto a aparecer, así que tiro de google y sustraigo de Outbook el mismo estracto, que como decía anteriormente, lo descubrí en la asignatura "Lengua y literatura castellana" haciendo un comentario. Ahí va:

— El arte es la ciencia de lo inútil.

[...]— ¿Quiere decir que desprecia usted las artes; que las considera algo trivial, y a quienes las practican gentes desocupadas que no tienen otra cosa mejor que hacer?

— ¡Nada de eso doctor! ¡Considero que el arte es tanto más sublime cuanto mayor es su inutilidad!

— Explíquese mejor.

— El hombre es el único animal que se crea necesidades que nada tienen que ver con la subsistencia del individuo y con la reproducción de la especie. No le basta comer para alimentarse, sino que condimenta los alimentos, de modo que añadan placer a la satisfacción de su necesidad. No le basta vestirse para abrigarse, sino que añade, a esta función tan elemental, la exigencia de confeccionar su ropa con determinadas forma y colores. No se contenta con cobijarse, sino que construye edificios con líneas armoniosas y caprichosas que exceden de su necesidad: lo cual no ocurre con la guarida del zorro, la madriguera del conejo o el nido de la cigüeña. ¿Hay algo más inútil que la corbata que lleva usted puesta? ¿De qué le sirve al estómago una salsa cumberland o un chateaubriand a la Périgord? ¿Qué añade al cobijo del hombre el friso de una escayola o las orlas en forma de signos de interrogación de los hierros que sostienen el pasamanos de una escalera? Pues bien: todo eso que está inútilmente «añadido a la pura necesidad»… ¡ya es arte! La gastronomía, la hoy llamada alta costura y la decoración son las primeras artes creadas por nuestra especie, porque representan los excesos inútiles añadidos a las necesidades primarias de comer, abrigarse y guarecerse.

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2 comentarios

Rubén -

Magnífico, me ha encantado.
A lo que comentas, casi contestar la frase de ¿Conrada? (para los nombres soy lo peor)

Vanlat -

Todavía le doy vueltas a la cabeza con este libro...
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