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Meditaciones fantasmagóricas

Carnival

Ahí está, dándonos un empujoncito, para que no vuelvas a comer carne en cuarenta días. Ese día, el último que está permitido la carne, la gente trata de cenar y recenar aún pasada la media noche; ignorando las leyes de la iglesia. Tratando de darse el atracón de pecados carnales, intentado pasárselos a un payaso, un escocés o una vaca.

Caso omiso a la iglesia en uno de sus días señalados, caso omiso también en los días no señalados.

Aunque como dicen por alguna parte: todos los pecados nos han sido perdonados; o como dijo algún viejo carcamal: Dios ha muerto por todos nosotros; aunque alguno no lo entienda o no quiera hacerlo, alargando el coma en dos muertes cerebrales.

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