Meditaciones fantasmagóricas |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.
Hay momentos de la historia en los que la población acaba por decir basta. En Palestina se han matado a 430 personas. 430 personas, con padres, madres, hijos y amigos, que pasaban por allí. Se han matado a esas 430 personas con el beneplácito de los líderes a quien damos el poder de elegir, de quienes escurren el bulto comentando lo mal que está aquello y arrimándose a aquellos. Ésto sobrepasa el ojo por ojo, diente por diente. Lo suficiente como para no pedir por favor que no lo hagan más. Y sigue la lluvia de fuego indiscriminado desde el sofá, favorecida por las nubes de cambio climático de los grandes. Y los animales, a quienes enfrentan con el triste motivo de tribus que quieren un terreno, no son más que peones de las grandes multinacionales que llevan materia prima para que mientras escribo, escriba con un acer TravelMate 2300 y que me leais con otro de la misma especie. Y allí, mostrándonos media hora de deportes, series o cotilleos para desviar nuestros ojos para otro lado. Llamándonos, no sin razones suficientes, tontos. Y, ¿qué más dice? ¿Que es imposible un sistema distinto? Pues en Cuba, lamentablemente con un dictador, y con un beto al mercado, llevan ya medio siglo de "Revolución" sin vivir mucho peor que los países que le rodean. Y de esto pocos se han dado cuenta. A parte de haber querido hacernos trabajar la friolera de una exclavitud por contrato cuando tan siquiera hay trabajo para todos. Espero que este año sea más feliz para todos aquellos, para que se den cuenta que lo que prima es la felicidad. Y para ustedes, con más ímpetu que a ellos. El mundo No suelo escribir de series, porque por lo general, ¿para qué? Pues el caso es que ayer empezaban los Hombres de Paco y hoy he visto el primer capítulo de la temporada de Metalocalipsis. Que habla de un grupo de metal Deathlocke(o algo así) y las cosas que suceden en torno a ello. Problemas de diario que suele haber en todos grupillos así. Os dejo un par de diáógos. -¡Oh! ¿Cómo se llama este sitio? -Creo que se llama librería de comida -Librería de comida -Libreria de co -Se llama supermercado gilipoyas. Bueno perdonadme, creo que ando un poco bajo de azucar. * * * -Le gustan las bromas, mola -Mola -Eres una AQMF y eso sinifica abuela que me fo Mirar al cielo y ver. Verlo caer. El cielo entero. Casi como una pluma, pero, a su vez, casi a plomo. Del cielo a la tierra casi en un suspiro. El mismo suspiro que el camino contrario. Mirar al cielo y no ver espacio iluminado sin su trozito de cielo. Es más grande que la tierra, pues a ella cubre, y a toda lo hace. Y cuanto más lejano el horizonte, más ancho el cielo. Me siento pequeño. Tanto y no más que pequeños deben ser los demás como yo. Y el que sea más grande, que mire al cielo en días como hoy, que baja a medirse con nosotros. Y más, quien se mira más grande que él, o más alto, tiene un grave problema de percepción que acabará pasándo factura. Ese chaval que no tendría más de dieciseis años entró en mi tienda entre Fersbacks y Willson y dijo dame una guitarra y yo le dije: "tenemos esta vieja guitarra de Jazz"; y él contestó: "No, quiero esa, la Gibson les Paul con remates de oro". La forma en la que lo dijo, con esa seguridad, aquello no era normal. Así que me dije a mí mismo: "¡Oh, oh! esto va a ser algo grande". Un vendedor de guitarras en el capítulo 9, Snakes and Barrels El Barça primero a mitad de liga, el segundo, eterno rival, no puede quedar a 15 puntos. Fin del partido. Total, si la zona baja no mueve mercado. Algún día de estos en los que paso, a lo mejor, demasiado tiempo en casa, retomo la idea con la que fue creado el blog. Paso de ser un analista manco y un charlatán porque esto está degenerando demasiado. Tanto, que he escrito ya dos entradas sobre fútbol. Buscaré cosas más simples como la silla que sujetaba la tele o los libros que sujetaban la mesa para sacar sus runrunes, como ya lo hiciera con unas zapatillas o con un triste trozo de plástico sometido a un ensayo elástico. Y miedo me da recordar que ando cerca del añito ya con esta ventana al mundo globalizado. Puede que ellos sepan ya demasiado sobre mí, o puede que tenga que seguir escondiendoles cosas. Ya veremos, o mejor, ya mostraremos. Perdóname padre porque he pecado. ¡Perdóname! Si bien es cierto que nunca he robado un bolso, padre, nunca he robado la radio de un coche, así como tampoco un dvd en El Corte Inglés. Padre, he cometido otros pecados, padre. He robado propiedad intelectual padre. He robado cultura padre. Cuando te ví aparecer, entonces me dí cuenta de el error cometido. No podré perdonármelo jamás, padre. Padre, he caído en la trampa del demonio. Aquel que decía que la cultura enriquecía a quienes la poseían. Aquel que escupe fuego sobre tí, padre, esperando que tu juicio estuviera más acorde "a los tiempos que corren", según ese mismo demonio. Y aquel que decía que compartir es vivir después de pedir que no comiéramos "pezqueñines". No hay más que ver que aquellos que se mantienen puros y llegan al cielo en cohete espacial tienen poca pinta de compartir. Ensalzamos la propiedad privada. Como ves, todo ha sido un malentendido. Me dejé engañar por aquella víbora zurda. Jamás podré olvidar esas imágenes "al azar" de aquella película de la que había visto diez minutos. Porque solo tú eres grande, solo tú, señor. |