Meditaciones fantasmagóricas |
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La vida no es lo que parece. Después de años pensando que algo ha cambiado, descubro atónito que no ha cambiado nada. Que la memoria perdura. Que la gente no es tan fuerte como aparenta ser. Lo que a mí me parecía superado, se muestra en perpetua aluminosis. Sin saber bien que hacer para acabar con ella. Queriendo desplomar su peso a causa de ella sobre el terreno al que siempre ha querido ir. Hay ilusiones que siempre están allí. A veces se ocultan y a veces se muestran. Pero el paso del tiempo y los hechos no las cambian. La única preocupación que le podían producir la mayoría de las mujeres era la manera en que se las tenía que quitar de encima, y ésto era opcional. Este inviernito vamos a tener doble ración de Edgar Alan Poe en forma de metal. Para el día 1 de diciembre se publicará "Edgar Alan Poe. Legado de una tragedia". Con las inerpretaciones de muchos nombres importantes en el mundillo metalero como Jorge Salán (Mägo de Oz), Dani Aller(Ars Amandi),Niko del Hierro(Saratoga), Óscar(Lujuria), Elisa(Dreammaker), Beatriz(Ebony Ark) y Leo(Stravaganzza) que cada día tiene más recursos(y también está más cuadrao, pero eso ya me importa un bledo), además de un tajo más que no acierto a teclear y/o conocer. En él se tratará la vida del escritor en clave de ópera. Todavía no se sabe quien es el compositor, pero al parecer, no está relacionado con el metal. Por otro lado, Opera Magna, están grabando, o han grabado, otra ópera de metal sobre la obra del escritor. Y como me ha parecido una curiosidad curiosa que coincidieran en algo así, que no se había tratado mucho, pues os lo pongo. Por cierto, el cantante de Ópera Magna me recuerda un huevo al de RedWine, no sé si será el mismo, pero molaría encontrarse algo de tiempos pasados, con calidad y, que aunque no pudieran seguir como RedWine, hubieran encontrado un modo de tirar para adelante en la música, con lo difícil que es. Suerte para ambos proyectos. En la vida pensé llegar a ver un presiente negro en los Estados Unidos, aunque ya había una vicepresidenta, que tampoco me lo hubiera imaginado. El caso es, que pienso, si en los USA ha conseguido llegar a la presidencia, no sólo de ese país, sino del mundo entero, pero en ese país, un hombre de color, se me caen los naipes de la torre que estaba construyendo. No porque una carta negra, pese más que una roja, que debería sudarmela por completo si no me la suda ya; sino porque he debido poner una mesa que no lleva el mismo juego que la baraja. Vamos, que no me lo creo. Y me gustaría, pero nones. Ya llevaba tiempo dejando de creer en la política. Antes me apasionaba, discutía, me alegraba, me enfadaba... Pero no me creo nada. El mundo ya no se mueve por las naciones, ya no lo gobierna ninguna. El mundo se mueve por dinero. Y por dinero se suben los precios de las cosas de a pie sin subir los sueldos. ¿Alguien, con poder, que actue por el pueblo permitiría eso? Y no en un periodo corto de tiempo precisamente. Me direis que no es tan fácil, mentira. No puede ser que a todas las grandes potencias les pase eso a la vez. A no ser, que las grandes potencias no sean quienes creemos que son, osea, las naciones. El poder ya no es suyo, a pesar de alguna ley de mierda que saquen por ahí. El poder es de quien posee la pasta. Y el que posee la pasta se va a ir a China que la mano de obra es más barata. Ya veo que no tiene ni pies ni cabeza lo que digo, tengo que ordenar mis ideas, pero... Si tú fueras alguien con poder, en tu sano juicio, ¿pondrías voz y mando al pueblo? Escribiremos nuevas reglas. Ésta es la primera de ellas: está prohibido prohibir. Enrique Bunbury (aunque puede ser de tantos) Siempre he resuelto los problemas con un cierto orden anárquico. En sistemas lineales con, o sin, rodeos, con, o sin, atajos, siempre llegaba al la solución. Por algo desconocido que hacía conocer a mi cabeza leyes que no conocía. Siempre conociendo más, sacando más, pero siempre con lo mínimo. Con la mínima expresión común. Encajando las piezas una a una como en un cubo de Rubick, con una aleatoriedad extraña que hacía coincidir sus colores donde debían estar. Inventando incluso. Casi sin saber porqué. Hasta el día que el casi se esfumo. Y me enfrenté al mismo dado de colores. Con ayuda, y con desayuda de ciertos agentes externos que no me dejaban estar en lo que estaba. La anarquía de cada uno de sus cincuenta y cuatro componentes parecía impedirles estar juntos de más de a dos. Y casi se repelían. Los colores opuestos casi que se atraían. Y como dijo aquel viejo anarquista francés se dedicaban A GOZAR, solo que ese goce no me incluía en sus planes y me resultaba bastante molesto. Así que he pensado en someterlos a un común denominador y moverlos en el orden que imponen las leyes lógicas del espacio y las tres dimensiones. Que como no las conozco, comenzaré de nuevo, buscando la mínima expresión común y desarrollándola en mi inmensa anarquía mental, espero, con resultados provechosos. Y sabiendo, OF COURSE, ahora, que girando una fila de tres casillas de un mismo color juntos, por el vértice común, deja todas las piezas con un movimiento relativo entre sí igual a cero; vamos, que giro todo el cubo y no un plano. Y aquí siguen estando enfundados en las viejas zapatillas marrones de andar por casa. Esperando encontrarse de nuevo con las grises para salir a comer, para salir al café, para pisar juntos chustas y acabar con la rutina separándose para dormir. Creo que tenía que haberme tomado unas vacaciones de las buenas y bonitas. Las baratas son como de andar por casa. Y tú, ¿qué sabes de lo que yo se o pienso? Por darle un poco la vuelta a la tortilla... Escuchando historias. Nuevos personajes, nuevos papeles. Esperando aprender en tercera persona. Tomando las curvas de la línea argumental. Izquierda, derecha... arriba, abajo... hasta encontrar el punto en el que las historias tocan el camino de mi historia, con el mismo sentido. El tramo tangente entre mi realidad y mi ficción. Donde el sujeto se transforma en mí. Y ahora que ha llegado el invierno qué bien me sentaría volver a ponerme aquella sudadera negra. Hoy todos los pecados nos han sido perdonados, salvo este: Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Y lo peor es que no lo pagamos unicamente aquellos que lo incumplimos. O eso dicen. Puede que sea leyenda urbana o que las cifras que se manejan como posibles sean una mera estrategia publicitaria. O que sea real. Los años que le separan de su predecesor han sido tiempo suficientes para levantar un templo o grabar los cd's a vender uno a uno a mano. Y es que tras quince años desde la aparición del Spaghetti Incident ha podido pasar de todo. Como yo esperaba, pasar de todo. Pero, al ver a Axl lo ví acercarse, y mientras esperaba a que me saludara, o que me dijera algo, me tocó los cojones. No espereis un disco de los guns, porque es un disco de Axl. A ver qué os parece. Me gustaría volver a ser diputado por un solo día y decir desde el estrado: ¿Y ahora qué, hijos de puta? Julio Anguita |