Meditaciones fantasmagóricas |
![]() |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2008.
Soy un gilipoyas, pero quiero llegar a ser un gilipoyas. Ayer volvía del curro para casa en una carretera desertísima. Y me dio por pensar. Cuánto daño ha hecho Iker. El santo que engendró en su vientre el último título futbolístico nacional no, el raro. Iba yo por la carretera curva ras, ayba que me paso. Viene un coche de frente... ah no, es una luz de una caseta... pensé, porque yo a veces pienso: "¿ si me saliera ahora la chica de la curva?" Y la imagine delgada. La imaginé bella, pero con el rostro marcado por el sufrir. Cabello castaño y vestida de blanco. Con una tez casi tan clara como su ropa. Y me empezaron a recorrer la cabeza millones de hormigas infinitesimales de lado a lado, todas a una. Vamos, que me acojoné de pensar que pudiera pasarme algo así. A pesar que sé que la leyenda es absurda. Cómo puede saber alguien que una chica vestida de blanco en las curvas va "matando" a todo el que pilla si nadie ha sobrevivido. No supe si en una situación así, pararía al desconocido, en este caso desconocida, que necesita ayuda. ¿Vosotros (as) qué haríais? Durante un buen rato solo he pensado en matar, asesinar y destruir. Matar, asesinar y destruir. Como un robot torturador de los que verán en el futuro. Sin dejar de hacer mi trabajo nunca. Sin un porqué dejar de hacerlo. Había torturables por todas partes. A treinta grados, treinta y dos grados... Por todas partes... terinta y uno... Si una paloma se hubiera encontrado en las inmediaciones de mi pierna izquierda hubiera volado más rápido que nunca. Solo he pensado en explotar, en salir de mi cuerpo. En abandonar la camisa de fuerza que me impide doblegar el mundo. En escupir fuego. En derribar muros. En ponerme todo verde, todo azul, todo negro y todo rojo... y no estoy hablando de ropa. Menos mal que andar y conducir han suplido a todas juntas. A parte de trabajar, que hoy, con el trabajo habido- y no poco-, ha sido un alivio( y yo te ailoviu- no puedo parar con este frikismo). Siempre fue por el buen camino y nunca se dejó llevar, trabajaba quince horas, fiel amigo de los demás. Buenos días, Señor. Cuánto dinero va a ingresar? Cuídese usted, lo veo mal. Sacó el fusil con la etiqueta, todavía sin quitar, mientras sonreía amablemente a los demás. Tako |