Meditaciones fantasmagóricas |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.
Después de largo tiempo de sentadas, paseos cortos, abundantes ingestiones de comida y laaaargas horas de sueeee...ooh ¿Por dónde iba? Bueno, es igual. Creo que ésto lo he vivido en algún lugar, alguna vez. Bah, da igual. El caso es que, después de tanto tiempo en el acantilado del ebro, sin pegar a nadie, ni palo, ni na, me dejo llevar por la corriente para agarrarme a las ranas y ver de cerca la nueva urbe. Bueno, no para eso precisamente. El tiempo es plata, e invertiré parte del mío en acciones de restauración y sonrisas. Invertiré tiempo en pasear por calles más céntricas, estrechas y acogedoras que por las que antes lo hice. Los parques se acercarán a ritmo de mis pasos a mis pies. La hierba a mis manos, y no a mis pulmones. Utilizaré lo que me sobre para encontrar tiempos perdidos, a no ser que alguien se los llevara(ha andado cierzo, pero no es suficiente), y vuelva a perder más tiempo. Pues eso, estoy supermegahipercomputoglubo contento y raro. A volver a veros- lo mal que lo paso y vuelvo en dos mesecicos-. A ganarme mis perrillas- a ver si son más de unas-. Y a seguir creciendo, de algún modo, con mi pijama de ositos desteñido, en el que aún entro en algunas noches frías de invierno. Moraleja: hay.... qué ganas!!!! PD: Ivan Ferreiro, más te vale tocar bien de piratas, que del precio total, doce, o más, euros, van destinados a ello. PD2: Parezco una puta quinceañera ¡Joder! Las paredes de plorilcorato de vinilo son rodeadas por grandes pinzas metálicas, fuertes como las que más, que las sujetan. Comienzan a estrecharse causándome una pequeña claustrofobia. Miles de pensamientos apocalípticos agitan mi mente, como el camarero aquel que agita la coctelera. Vienen dudas del futuro y recuerdos del pasado que se mezclan con los pensamientos del presente, argumentos de libros y letras de canciones. El techo cada vez está más alto y difuminado. Ya nada volverá a ser como antes. Ya mi sitio no será el que era. No será el que fué, y dentro de un momento, tampoco será el que es. Todo ha cambiado, pues. Ya no tendré los mismos vecinos. El mismo hogar, ni el mismo asiento. En mi mente, los amigos seguirán siendo amigos, con añoranza. Y fuera de ella también, el cierzo mueve montañas, pero... Parece el cuento de nunca acabar. Sigo bajando mientras todo sube. Nada es igual, y al parecer, tampoco será estable. Las paredes siguen agobiándome. Me persiguen aún cuando estoy aquí, inmóvil. Me abrazan como nunca nadie me había abrazado. Me estrechan. Me envasa casi al vacío, por lo que ya, apenas puedo respirar. ¡¡¡Plás!!!! Ya puedo desprenderme de mi placenta plástica y comenzar a mojarme, como los demás. Pues, como dicen los Medina, aunque creo que no es suyo, y no me explayo más, todo tiene su fín. En mi retorno a la ciudad de las gotas-ahora realidad, wue!- he percibido una nueva dimensión de la misma. Las obras desempeñadas para la gran conmemoración, avanzan uniendo puntos distantes anteriormente. La ciudad se moderniza en cuanto a estructuras y comunicaciones. Si hace cuatro días la llamé fea e insulsa, hoy me trago mis palabras. Porque... obí, obá, cada día me gusta más. Los nuevos puentes y pasarelas me encantan. Qué fusión más original de rectas y curvas en planos paralelos y oblicuos, qué maravilla. Los colores son, ahora, el verde y el blanco los predominantes, escondiendo el gris que pesaba sobre ella. El buen tiempo ha llenado los parques de una vida que sobrepasa la vegetación y lo animal. De una vida que no se atranca en lo rancio, aunque tampoco lo desecha, y que acoge las buenas nuevas entre sus brazos como una niña estrecha un peluche nuevo el día de su cumpleaños. Una ciudad que ha pasado de parecerme la ciudad basura estructural a parecerme la ciudad renovable, y a la que me gustará retornar, seguro. Una ciudad que crece. Cada día más multicultural. Cada día más viva. Cada día más libre. Soy el primero que observo el pasado y me pregunto qué habría pasado de haber sido distinto. Pienso cómo me habría afectado a mí como persona, a mis relaciones personales y a la gente que me rodea. Pero llega un momento en el cual resulta absurdo seguir preguntándome esas cosas. El pretérito no va a volver en forma de boomerang a darte otra oportunidad de ser quien no fuiste. Los tropiezos marcan el carácter de las personas. La historia es la que es, de nada sirve lamentarse imaginando una antigüedad que no existe y que no "volverá" a darte lo que no tuviste, o lo que no tienes. Podrán venir nuevas oportunidades, incluso de lo que parecía perdido, pero no podrás cambiar lo ya ocurrido. La historia es, mal que nos pese , la que es. Punto. Fea, bonita, orgullosa o lamentable; lo único que cambia de ella es nuestro punto de vista, en ocasiones, por la manipulación mediática, o por la nueva información que nos llega, o por situaciones nuevas. Pero sigue siendo la misma. Y, en caso, de que volviera, ¿querríamos cambiar el presente? A cambio de qué. O a razón de qué. Seguro que nos gustaría cambiar alguna cosa, unas más que otras. Pero jugar a ser dioses... a día de hoy, los políticos y la televisión ,los otros políticos. Nos cambiaría por completo lo que somos o hemos sido, para ser seres, probablemente, inmorales, porque no sentiríamos dolor. Seríamos más capullos aún de lo que somos. Es imposible saber como acabaríamos con nosotros mismos. Ahora te mato/resucito, te doy un abrazo o la espalda, un beso o bofetada. Seamos consecuentes con nuestros actos y con nosotros mismos sobre, y ante, todo. Hagamos lo que esté en nuestra mano para ser quién queramos ser y así no arrepentirnos más de lo que ayer elegimos. Vaya tochazo ético-filosófico moral que me he soltado Bueno, no quería poner vídeos por aquí, pero haré una excepción, espero que sólo por una vez. Pues bién, ha salido el trailer de la película de bruce Dickinson, y la mayoría de vosotros direis ¿Lo cualo? ... mierda, digo ¿de quién? De Bruce Dickinson. Otra de esas personas que yo pienso que deberíais, al menos, saber quien es, y sobre la que desde aquí os animo a buscar lo suficiente como para decir: Menudo capullo está hecho el Rubén (o Ruben, opcional). Bueno, he aquí el trailer de The Chemical Wedding (está en inglés, así que supongo que os enteraréis de tanto como yo, o más). . . . . . . . . . . . . Bueno, esto.... errrr. Como soy un gran informático no he sabido poner el vídeo, así que os voy a poner el enlace a youtube del requetenombrado vídeo, trailer o como queráis llamarlo The Chemical Wedding. Si habéis conseguido llegar hasta aquí, lo siento, menudo peñazo que os habéis tenido que tragar de texto y de vídeo a lo mejor también, pero es Bruce y tenía que contarlo. Paco no sé que dirá. Últimamente no le hago mucho caso al hombre de apellido cotraproducente. No le escucho. Tan siquiera le veo. Ni tampoco hago por ello, tan siquiera pensaba en este icono de la televisión española, con el que he crecido. Probablemente sea la persona más longeva de la tele, parece como si los cambios no fueran con él. En la tele todo perece, menos él. Es curioso. Empiezo a creer que este semidios televisivo ha creado el cambio climático y observa desde delante de su mapa de isobaras, descojonandose el cabrón. Qué hijo puta más entrañable. Aquí, en las lindes del río grande, el tiempo parece intentar quitarse la camisa de fuerza. Amanece patidifuso, lleva puesta la camisa y se queda quieto, inmóvil, pero triste. De repente, le entra furia, ha esperado demasiado y no sabe el porqué de aquella prenda. Sopla, se tambalea, empuja, pega y corta. Pero la camisa sigue ahí. Llora lagrimones de pesar. Una ida de chaveta total, le hace pensar que puede ser feliz con la camisa que recoge sus brazos. Sonríe iluminando la ciudad, pero no ilumina, todavía y a pesar del calor, hombros, piernas ni escotes. Enfurecido comienza a empujar y resoplar por un destino del que no sabe qué le deparará. Y de repente se obra el milagro. Como si de una persona se tratase, llora, pero esta vez, con los ojos abiertos. Y de todo esto, ¿qué dirá Paco? ...asco. Es lo que me ha dado Lafita en sus declaraciones vertidas para Depor Sport y que he encontrado en Noticias de Navarra. Miguel Ángel decía así: En Osasuna me odian -afirmó con contundencia-. Hay una rivalidad increíble entre los de Pamplona y los maños. A los zaragozanos nos odian a muerte, igual que en Zaragoza odiamos a los pamploneses. Dejado atrás el siglo XX, en pleno siglo XXI, seguimos siendo igual de capullos, sectarios y generalistas. Vale, hasta aquí "normal", podemos habernos tristemente estancado, pero resulta que en Zaragoza habitamos con regularidad miles de navarros. Que el mundo se ha abierto de miras. Hoy he comido en un kebab, mañana lo haré en un bar de "pintxos" bebiendo txakoli y pasado mañana en el Cachirulo. Este tío, ¿a cuántos pamploneses conoce? En Zaragoza es habitual cruzarse con navarros, o trabajar con ellos, o estudiar con ellos. Debería conocer unos cuantos. Me extraña que todos los navarros que conoce sean unos capullos, probablemente alguno sí, pero tanto como para odiarlos a todos, y decirlo publicamente, es de dudar. Gracias a comentarios así, yo no puedo ir a ver, ni aún con mis amigos zaragocistas, un partido en la Romareda, ni ellos, conmigo, al antiguo estadio del Sadar. Gracias a gente como Miguel Ángel sólo he ido a un partido de primera división. Es que me revienta. No quiero recordar cómo y cuándo llegaste a mí. No deseo recordar el modo en que lo hiciste. Pero se la influencia que de tí, partió hacia mí. A pesar de que no veo indicios de que seas adecuado para mí, a pesar de los miles de libros que detractan sobre tí y a pesar de que mi mente me dice que no saldré beneficiado de tí, te necesito. Necesito probarte. Necesito inhalar tus propiedades. Que cambies el sentir de mi pecho, el ritmo de mi corazón, el color de cuanto me rodea. Aunque sea un sólo instante, que cambies mi realidad por una nueva fantasía ya vivida anteriormente. Me gusta que cambies mi entorno sin apenas tocarlo. Pero me molesta cuando la fantasía deja de fantasear. Me entristece que te escapes de mí dejando un arduo paisaje que se colorea de un gris oscuro. Que te escapes dejando mis ojos vidriosos y húmedos. Cuando no te recuerdo, estoy bien. De buen rollo con los colegas, pero, al poco, regresas a marear la perdiz y mi rostro se muestra distinto. Preocupado por algo que los allegados no materializan, pero saben que algo pasa. A veces, deseo decirte adios en forma de espiral de desagüe y no verte nunca más. Pero mi pensamiento me traba con un homínido parlanchín que desde el hombro me susurra al oído sin dejarme olvidarte un día sin descanso con el siguiente. En el trabajo la actividad mantiene mi mente en otros lares hasta que dicha se acaba y vuelvo a pensar en tí. Hasta que te difuminas entre vapor, vasos de cristal y un cliente. Aún así, espero el momento en que reencontrarnos, que parece cada vez más cerca o lejano según mi ánimo. Suelo pensar que puedo olvidarte, pero mi contradictoria razón me dice que me darás una muerte dulce tarde o temprano. Pero no encuentro el momento ni el como, además del lugar. Ahí estaba totalmente echado a perder, sin trabajo y deprimido. Todo en mi interior era tan frustrante mientras vagaba de ciudad en ciudad.Me siento como si a nadie le importara si vivo o muero, así que empezaré a poner algo de acción en mi vida: violando la ley, violando la ley, violando la ley, violando la ley... Demasiado para el dorado futuro, tan siquiera empezar. Me han roto cada promesa. Hay rabia en mi corazón, no sabes cómo es, no tienes ni idea; si lo supiste, te encontraras haciendo lo mismo otra vez: violando la ley, violando la ley, violando la ley, violando la ley... Breaking the law de Judas Priest Veintitrés de abril en la capital maña. Sol radiante asomando por la ventana. Velócidad mínima del viento, sin dirección. Miles de malditos danzando en algún parque acompañados por algunos en busca de dragones de los que desprender rosas. Mis amigos de la ciudad: Disponibilidad 0. Voy a acabar pidiendo días extras en el curro. Me da igual, de gratis. Hoy, esperando a que me sirvieran un drum kebab, una pobre anciana le ha preguntado al camarero, turco, si se tiraba de un puente. No he esperado la respuesta del enmarronado camarero y he invitado a la señora a no hacerlo. Me ha estado contando que es mayor, que no tiene ganas de vivir, que no encuentra sentido a su vida. Le he empatizado, comentándole que yo, a veces, tampoco se lo encuentro, y eso que yo apenas he vivido la cuarta parte que ella. Pero que aunque halla pensado así, después llega un motivo, una alegría una sonrisa un algo que me hace olvidarlo y estar a gusto. Me ha continuado diciendo que sus hijos le han robado, que la han metido en un asilo y han vendido su casa. Ella, al parecer, no ha visto un duro. Y los hijos, hasta que ella muera, tampoco podrán verlos. Le parece que tiene poca intimidad en la residencia. Que los limpian demasiado, que no les dejan dormir y algún detalle omitible. Que tenía un amigo y más detalles omitibles, pero que ella no era la ... de nadie. Y que sólo la quieren por su dinero, mientras me ensañaba, la pobre mujer, anillos de oro, un broche que alguna vez fuera un colgante y un valioso viejo reloj. Sus hijos, según me contaba ella, no van nunca a verla. Sólo quieren su dinero. Así como la gente que a ella se le acercaba. E insistía, erre que erre, con el plan del suicidio. Yo no sabía que decir, parecía nadie querer a esta pobre mujer. Aunque ella tampoco pretendía ser querida. Le he propuesto que buscara amigos en la residencia. Y a pesar de las numerosas pegas que me ha puesto: las mujeres siempre cuchicheando por aquí y mi amigo, ahí lo he dejado y me he ido al parque... al final ha parecido hacerme algo de caso al decirle que había tenido mala suerte de con quien se había encontrado, pero que a pesar de ello, seguro que había buena gente donde ella residía. En este punto, le he dicho que tenía que ir a trabajar- necesitaba un respiro-. Y entonces la señora me dijo, que yo, a mis veintipocos, le he dado una lección de la vida. Sea esta la vez primera que alguien me diga cosa semejante. -Bueno, me voy que me tengo que ir a trabajar- habiendo salido ya del turko. Me da las gracias y le respondo con un cuídese. Parto como alma que lleva el diablo. Me ha dado lástima. No se si estará cuerda o no aquella pobre mujer. Quizás solo necesitaba un poco de atención. Me hubiera gustado llevarla a la residencia, decirle que algún día iría a verla y esas cosas, pero creo que no lo hubiera cumplido. Después de esto he cogido el autobús y he renegado de mis míseras penas durante todo el viaje pensando qué será de esa señora. Desde que he dejado de estudiar, mi tiempo es distinto. A veces corre más, a veces menos; como también ocurría antes. Pero lo veo distinto,es raro. Soy raro. Lo sé. Me tomo las cosas con más calma. Utilizo más tiempo para hacer algunas cosas. Con más tranquilidad. Y para otras me esmero más, pero con tranquilidad también. Estaréis pensando los que leáis esto que estoy colgado. Nada más a mano de la realidad. A parte de ello, pensaréis que a qué fín escribo de esto. Pues a parte de porque el café me dura más, porque el tiempo, a pesar de lo que diga el hombre más sabio del mundo, sí, ese, el de la silla y el ordenador, el tiempo no me parece una ilusión. Si el tiempo fuera una ilusión, el destiempo también lo sería, como negación de la primera ilusión. En el fútbol sólo habría faltas de tarjeta. Cruzar la calle a destiempo, no produciría ningún problema. Y que en un disco fallara una nota, no sería un fallo, porque aunque esté a destiempo sería, otra vez, lo mismo. La diferencia entre los buenos músicos y Opeth radica en el tiempo. Las notas entran en el tiempo exacto, siempre. Además, es la nota precisa para cada segundo. Pero no de cada canción. Sino del disco entero. Hagan lo que hagan estos tipejos, con aspecto de frikis jugadores de rol que cualquier día te sacan el hacha para sesgarte la cabeza, dentro de la música, estará bien hecho. Al menos a partir de estos dos últimos discos(aunque el último aún no ha salido, es de menester esperar), en los que han parado el tiempo a su antojo para meter todas las notas en el orden y tiempo preciso. Han limpiado voces. Han ensuciado voces. Han limpiado notas. Y, también, las han manchado. Han vuelto a meter nuevos elementos en su música, llena de matices(¿cuántas veces se ha dicho ésto de unos músicos?). Han vuelto a innovar, como pocos lo hacen ya. Gracias a haber salido de los senderos del metal, enriquecen esta música que parecía ya caduca y condenada a mil grupos clon(o clown). Watershed es la locura más cuerda que he escuchado en mucho tiempo. Escucha recomendadísima. Pero el disco entero y del tirón. Sed pacientes con vuestro tiempo y disfrutad. Cómo me mola irme por las ramas. El tiempo lo es todo, el destiempo es la nada. Bueno, gracias a una amiga, otra vez se me ha vuelto a ir la cabeza y me ha incitado a escribir un relato para el concurso de relatos cortos de la ser. He mirado, echado un ojo(por no quitarme las gafas del todo) y me he puesto como: alé, a ver qué sale de aquí, esta hermosa cabezota. Las bases del concurso son sencillas. No más de cien palabras y comenzar el texto con la última frase del anterior texto ganador. Por lo que se vé, el que ganó la otra vez es un poco toca toca y acabó con la sencilla y genial frase de: La malvada hipotenusa capturó a Pi. La semana que viene os digo como ha salido-mal- y os pego el textillo en cuestión a ver si os gusta. Voy a guardarlo, que si digo que lo publico y lo tengo que reinventar mal empezamos. |