Poderosos

Estos dos pipiolos pudieron contra cinco.
Gente
"No te ennovies nunca"
"La carrera más difícil es la de tonto"
"No hace falta para nada el alcohol" (ésto, mientras se bebía la última de las incontables cervezas que habría bebido ya)
"¿Me he perdido, o no?"
"¡Qué bien vives!"
"Piensa qué te hace feliz"
"Pero no venía nadie del caché de Iron Maiden o AC-DC"
"Tú eres inteligente"
"No, si es lo que yo digo, a mí .... me parece guapo" (Pero necesitamos camareras ;-) )
Hipnósis
Una vez asistí a una sesión de hipnósis que prepararon para fiestas del pueblo. Cómo será eso, no. Pues un amigo mío se presentó, probablemente con algún traguillo de más, para que le marearan la cabeza.
Siempre había tenido recelos sobre si lo de estas prácticas serían verdad o no, pero en poco tiempo se me pasarían dicho día.
El hipnotizador los durmió y todo ese que hacen en dichas sesiones. Luego hizo olvidar a todos su nombre, menos a mi amigo, quien sólo olvidó su apellido. Por este motivo le mantuvo castigado durante un tiempo de diez a quince minutos con la boca abierta. Formando una "O" mayúscula, vamos, del tamaño de una boca. Y el tío no movió la boca. Y entonces deduje, es cierto, la hipnósis funciona. Nadie es capaz de quedarse tanto tiempo boquiabierto y sin que le resvale la baba por la barbilla.
Luego un montón de jueguecillos con los cuatro o cinco hipnotizados: que si están todos desnudos, que si tú también; que si este zapato es tu hijo, ahora no... Y llegó prácticamente el final.
Hizo tiras de papel de periódico y les convenció, de que cada papel valía como el dinero. Entonces empezaron a discutir. Empezaron a rapiñear.
Luego, los tíos, no quisieron invitarnos ni a ún triste kalimotxo. Y al rato, tiraron los trozos de ese papel gris a la basura.
C'est fini??
¿Quién coño me ha robado el més de Mayo?
Vaya manera de caer chuzos, joder.
Porque yo lo sigo valiendo
Guía del autoestopista galáctico
Las vías de circunvalación son artificios que permiten a ciertas personas pasar con mucha rapidez de un punto A a un punto B, mientras que otras avanzan a mucha velocidad de el punto B al punto A. LA gente que vive justo en un punto C, justo en medio de los otros dos, suele preguntarse con frecuencia por la gran importancia que debe tener el punto A para que tanta gente del punto B tenga tantas ganas de ir para allá, y qué interé tan grande tiene el punto B para que tanta gente del punto A sienta deseos de acudir a él. A menudo ansían que las personas descubran de una vez para siempre el lugar donde quieren quedarse.
Escrito por Douglas Adams en Guía del autoestopista galáctico
Microrrelatos II
Pues hice dos, para esta semana y, cómo no, no han saldo triunfadores. Ahí van
I
Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado.
La tinta, espesa, se agarró a su piel como una caparra. Miriam, intentando despegarse del papel lo rompió y vió como el trozo que caía al suelo estaba inmaculado. La tinta había escapado de él.
Empezaba a corretear por su piel, como una pelicula antigua de dibujos animados, arrimándosele al oído para decirle:
"Ahora, todo cuanto has aprendido debes olvidarlo. Mirate, has cambiado tu propia concepción. Debes ser tú quien cambie en este momento".
II
Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado. Lo estrechó más fuerte.
Alzó la cabeza para buscar una víctima, un culpable. Ahí estaba la fotografía de Carlos.
Sonriente, aquel día en el parque todo parecía ir de maravilla. Rasgado en el árbol detrás de él se podía leer Carlos y Miriam a uno y otro lado de un corazón.
Dejó caer el papel, se acerco al marco y lo cogió.
Observó por última vez esa sonrisa. Sonrió, se acercó a la ventana y le vió caer como le gustaría que cayera.
Así es él
Desconfía de cualquiera pero confía en el primero que pasa. También desconfía de sí mismo.
Tal vez por eso le dé por escribir. De comunicar como lo hacemos todos, pero de esa manera que ha encontrado y que le hace comunicar como solo él comunica. Tal vez un día se truncó.
A él le encanta comunicar, pero no se atreve. Por eso quizá canta.
El está lo más cerca de estar enfadado que él puede consigo mismo. Pero él no se enfada, comunica. Puede que necesite enfadarse.
Solo encuentra la comunicación con drogas, así sean legales o ilegales. Y a ellas ha recurrido toda su vida hasta ahora.
Le encanta subirse a las tablas, sean cuales sean, para comunicarse.
Por eso, seas quien seas, él estará allí siempre.
Papaver rhoeas
Siempre oímos alagos sobre rosas, claveles... Esas flores que apenas se ven en balcones terrazas y patios. Tampoco en calles y avenidas.
Las rosas son tan frondosas como voluminosas. Los claveles forman mosaicos entre sí.
Llenan letras de canciones. Adornan libros. Y lucen en floreros de abuelas y de cementerios.
Pero nadie se acuerda de la flor que vemos todos los días.

Las amapolas.
Porque los ababoles también son flores del campo.
Imagen tomada prestada(by the face) de http://www.hotelsavoylloret.com, sin saber tampoco porqué de ahí
Ya llegó
"Viva el hombre lluvia aquel, que llegó sin avisar, le llamaban Jhonny Chaparrón"
Los Delincuentes- Jhonny Chaparrón
Piensa en tí
¿Qué? ¿Cómo te sientes ahora? Piensas que te has pasado de la raya, ¿no? Sabes que ya no hay vuelta de hoja, ¿verdad?
Lo de hoy no se lo vas a contar ni a tus padres ni a tus viejos amigos. Sólo lo comentarás con tus nuevos amigos. Probablemente os jacteis y riais. Estais con un subidón increible algunos y otros de bajón. Pero ya no hay marcha atrás.
Disfruta de tus nuevos e incondicionales amigos. Esos que siempre confiarán en tí. Que te seguirán queriendo a pesar de que cambies tu forma de pensar o de actuar.
Piénsalo bien, otra vez.
Podrás contarles lo ocurrido hoy, lo que ocurra en las próximas. Podrás contarles todo, cuando los vuelvas a ver, si te dejan contarselo.
Continuarán queriéndote siempre que pienses igual que ahora, no podrás cambiar un ápice, tras los años de vivencias que tengas. Aquel día, en el que tu cabeza de una vuelta de tuerca, aquel día, volverás a ser un clandestino, como ahora. Pero doblemente clandestino.
No podrás tener una relación normal con nadie. Olvídate de mujer e hijos, despídete de tus viejos amigos y de tus padres, quienes, aunque no lo pienses, podrían seguir ayudándote y enseñándote muchas cosas.
Llevais cuarenta años, puede que más, haciendo lo mismo. Con el mismo resultado. No teneis nada. Sois unos desgraciados. Qué fácil es tener un arma entre las manos. Qué facil.
Y piensa ahora que has dejado un niño huerfano.
Introspeccionate.
Siniestro
Como aquel cargado con una ametralladora en mano en el barrio del Bronx.
Camiseta de tirantes blanca. Topeada por sangre. Pantalones vaqueros, también moteada con gotas del mismo licor. Zapatillas de deporte, pero esas de ahora, de ir informal. Despeinado y con un vendaje en el codo tras algunos puntos de sutura, tras la dolorosa límpia de la herida.
Parecía papel desenrrollado la chapa azul a su lado izquierdo. Los cristales, tornados a verde después de partirse, se esparcían en un juego aleatorio de brillos. El cuadro de las ruedas desdibujado. Las delanteras reventadas, arrugadas y roidas. El móvil, ropa, cartera y una mochila.
A pedradas contra los cristales. A patadas contra el capó. Sigue el rasto de restos para contemplar la magnitud.
Alguien le dice que no ha podido ser tan lejos, pero sabe que ha tenido que ser así.
Y menos mal.
Microrrelatos I
La malvada hipotenusa capturó a Pi.
Comenzó por tacharle el número tres. Seguidamente fue el uno quien caía, siguiéndoles el 4, el 15...
Conforme ambos catetos crecían proporcionalmente, iba partiendo decimales.
Los catetos crecían y crecían, pero a Pi parecía no acabársele nunca las fuerzas.
El triángulo aumentaba su tamaño. Se jactaba de ello. Mientras, Pi agonizaba.
Apenas queda nada ya de Pi a escasos metros del infinito.
Sus caminos se cruzaron separándose por el difuso horizonte.
Decíos na más que ni he ganado ni me he quedado finalista ni na de ná. Vamos, lo normal.
Luces y sombras
Cerca de treinta personas observan con sufrimiento las sombras de la pared. Comentan sus formas y movimientos, y a cada minuto, la tensión crece.
Gira el minutero, y aquellas personas agarrotan sus músculos, agarran al vecino y lanzan lamentos de dolor. Se desesperan y animan en cuestión de segundos. Su corazón sufre de sobremanera ante todas aquellas sombras. Se contrae y relaja sin tiempo para hacer ninguna de las dos cosas suficientemente.
Aquellos eclipses de luz bien pudieron hacer que cualquiera de los allí presentes se atragantara. Pero, afortunadamente, no pasó nada.
La arena seguía cayendo. La gente gritaba más fuerte. Algunos exigían cosas que sabían que no le podían dar. Las venas en las gargantas se inflamaban más y más.
Apenas sin tiempo, el júbilo estalló en todos los que conformaban esa comunidad que mezclaba conocidos y completos desconocidos.
El Zaragoza ganaba el partido y se daba un pequeño respiro.
Renews
Bueno, ya habeis podido comporbar que he cambiado el nombre, puesto que el anterior era insulso, éste lo es más. Pero tiene una explicación en lo más profundo de patatín patatán y tal y tal.
Y, además, he hecho una especia de cartelera con el photshop porque me aburro mucho estando solo en el piso.
Sigue sin ser una obra maestra, pero es lo que hay.
Si es que se me vá
Bueno, gracias a una amiga, otra vez se me ha vuelto a ir la cabeza y me ha incitado a escribir un relato para el concurso de relatos cortos de la ser.
He mirado, echado un ojo(por no quitarme las gafas del todo) y me he puesto como: alé, a ver qué sale de aquí, esta hermosa cabezota. Las bases del concurso son sencillas. No más de cien palabras y comenzar el texto con la última frase del anterior texto ganador.
Por lo que se vé, el que ganó la otra vez es un poco toca toca y acabó con la sencilla y genial frase de:
La malvada hipotenusa capturó a Pi.
La semana que viene os digo como ha salido-mal- y os pego el textillo en cuestión a ver si os gusta.
Voy a guardarlo, que si digo que lo publico y lo tengo que reinventar mal empezamos.
El tempo
Desde que he dejado de estudiar, mi tiempo es distinto. A veces corre más, a veces menos; como también ocurría antes. Pero lo veo distinto,es raro. Soy raro. Lo sé.
Me tomo las cosas con más calma. Utilizo más tiempo para hacer algunas cosas. Con más tranquilidad. Y para otras me esmero más, pero con tranquilidad también.
Estaréis pensando los que leáis esto que estoy colgado. Nada más a mano de la realidad. A parte de ello, pensaréis que a qué fín escribo de esto. Pues a parte de porque el café me dura más, porque el tiempo, a pesar de lo que diga el hombre más sabio del mundo, sí, ese, el de la silla y el ordenador, el tiempo no me parece una ilusión.
Si el tiempo fuera una ilusión, el destiempo también lo sería, como negación de la primera ilusión.
En el fútbol sólo habría faltas de tarjeta. Cruzar la calle a destiempo, no produciría ningún problema. Y que en un disco fallara una nota, no sería un fallo, porque aunque esté a destiempo sería, otra vez, lo mismo.
La diferencia entre los buenos músicos y Opeth radica en el tiempo. Las notas entran en el tiempo exacto, siempre. Además, es la nota precisa para cada segundo. Pero no de cada canción. Sino del disco entero.
Hagan lo que hagan estos tipejos, con aspecto de frikis jugadores de rol que cualquier día te sacan el hacha para sesgarte la cabeza, dentro de la música, estará bien hecho. Al menos a partir de estos dos últimos discos(aunque el último aún no ha salido, es de menester esperar), en los que han parado el tiempo a su antojo para meter todas las notas en el orden y tiempo preciso.
Han limpiado voces. Han ensuciado voces. Han limpiado notas. Y, también, las han manchado. Han vuelto a meter nuevos elementos en su música, llena de matices(¿cuántas veces se ha dicho ésto de unos músicos?). Han vuelto a innovar, como pocos lo hacen ya.
Gracias a haber salido de los senderos del metal, enriquecen esta música que parecía ya caduca y condenada a mil grupos clon(o clown).
Watershed es la locura más cuerda que he escuchado en mucho tiempo. Escucha recomendadísima. Pero el disco entero y del tirón. Sed pacientes con vuestro tiempo y disfrutad.
Cómo me mola irme por las ramas.
El tiempo lo es todo, el destiempo es la nada.
Aquella pobre mujer
Hoy, esperando a que me sirvieran un drum kebab, una pobre anciana le ha preguntado al camarero, turco, si se tiraba de un puente.
No he esperado la respuesta del enmarronado camarero y he invitado a la señora a no hacerlo.
Me ha estado contando que es mayor, que no tiene ganas de vivir, que no encuentra sentido a su vida. Le he empatizado, comentándole que yo, a veces, tampoco se lo encuentro, y eso que yo apenas he vivido la cuarta parte que ella. Pero que aunque halla pensado así, después llega un motivo, una alegría una sonrisa un algo que me hace olvidarlo y estar a gusto.
Me ha continuado diciendo que sus hijos le han robado, que la han metido en un asilo y han vendido su casa. Ella, al parecer, no ha visto un duro. Y los hijos, hasta que ella muera, tampoco podrán verlos.
Le parece que tiene poca intimidad en la residencia. Que los limpian demasiado, que no les dejan dormir y algún detalle omitible. Que tenía un amigo y más detalles omitibles, pero que ella no era la ... de nadie. Y que sólo la quieren por su dinero, mientras me ensañaba, la pobre mujer, anillos de oro, un broche que alguna vez fuera un colgante y un valioso viejo reloj.
Sus hijos, según me contaba ella, no van nunca a verla. Sólo quieren su dinero. Así como la gente que a ella se le acercaba.
E insistía, erre que erre, con el plan del suicidio.
Yo no sabía que decir, parecía nadie querer a esta pobre mujer. Aunque ella tampoco pretendía ser querida.
Le he propuesto que buscara amigos en la residencia. Y a pesar de las numerosas pegas que me ha puesto: las mujeres siempre cuchicheando por aquí y mi amigo, ahí lo he dejado y me he ido al parque... al final ha parecido hacerme algo de caso al decirle que había tenido mala suerte de con quien se había encontrado, pero que a pesar de ello, seguro que había buena gente donde ella residía.
En este punto, le he dicho que tenía que ir a trabajar- necesitaba un respiro-. Y entonces la señora me dijo, que yo, a mis veintipocos, le he dado una lección de la vida. Sea esta la vez primera que alguien me diga cosa semejante.
-Bueno, me voy que me tengo que ir a trabajar- habiendo salido ya del turko.
Me da las gracias y le respondo con un cuídese. Parto como alma que lleva el diablo.
Me ha dado lástima. No se si estará cuerda o no aquella pobre mujer. Quizás solo necesitaba un poco de atención. Me hubiera gustado llevarla a la residencia, decirle que algún día iría a verla y esas cosas, pero creo que no lo hubiera cumplido.
Después de esto he cogido el autobús y he renegado de mis míseras penas durante todo el viaje pensando qué será de esa señora.
Cero
Veintitrés de abril en la capital maña.
Sol radiante asomando por la ventana.
Velócidad mínima del viento, sin dirección.
Miles de malditos danzando en algún parque acompañados por algunos en busca de dragones de los que desprender rosas.
Mis amigos de la ciudad: Disponibilidad 0.
Voy a acabar pidiendo días extras en el curro. Me da igual, de gratis.
