Meditaciones fantasmagóricas |
![]() |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.
Bueno, ya habeis podido comporbar que he cambiado el nombre, puesto que el anterior era insulso, éste lo es más. Pero tiene una explicación en lo más profundo de patatín patatán y tal y tal. Y, además, he hecho una especia de cartelera con el photshop porque me aburro mucho estando solo en el piso. Sigue sin ser una obra maestra, pero es lo que hay. Cerca de treinta personas observan con sufrimiento las sombras de la pared. Comentan sus formas y movimientos, y a cada minuto, la tensión crece. Gira el minutero, y aquellas personas agarrotan sus músculos, agarran al vecino y lanzan lamentos de dolor. Se desesperan y animan en cuestión de segundos. Su corazón sufre de sobremanera ante todas aquellas sombras. Se contrae y relaja sin tiempo para hacer ninguna de las dos cosas suficientemente. Aquellos eclipses de luz bien pudieron hacer que cualquiera de los allí presentes se atragantara. Pero, afortunadamente, no pasó nada. La arena seguía cayendo. La gente gritaba más fuerte. Algunos exigían cosas que sabían que no le podían dar. Las venas en las gargantas se inflamaban más y más. Apenas sin tiempo, el júbilo estalló en todos los que conformaban esa comunidad que mezclaba conocidos y completos desconocidos. El Zaragoza ganaba el partido y se daba un pequeño respiro. La malvada hipotenusa capturó a Pi. Decíos na más que ni he ganado ni me he quedado finalista ni na de ná. Vamos, lo normal. Como aquel cargado con una ametralladora en mano en el barrio del Bronx. Camiseta de tirantes blanca. Topeada por sangre. Pantalones vaqueros, también moteada con gotas del mismo licor. Zapatillas de deporte, pero esas de ahora, de ir informal. Despeinado y con un vendaje en el codo tras algunos puntos de sutura, tras la dolorosa límpia de la herida. Parecía papel desenrrollado la chapa azul a su lado izquierdo. Los cristales, tornados a verde después de partirse, se esparcían en un juego aleatorio de brillos. El cuadro de las ruedas desdibujado. Las delanteras reventadas, arrugadas y roidas. El móvil, ropa, cartera y una mochila. A pedradas contra los cristales. A patadas contra el capó. Sigue el rasto de restos para contemplar la magnitud. Alguien le dice que no ha podido ser tan lejos, pero sabe que ha tenido que ser así. Y menos mal. ¿Qué? ¿Cómo te sientes ahora? Piensas que te has pasado de la raya, ¿no? Sabes que ya no hay vuelta de hoja, ¿verdad? Lo de hoy no se lo vas a contar ni a tus padres ni a tus viejos amigos. Sólo lo comentarás con tus nuevos amigos. Probablemente os jacteis y riais. Estais con un subidón increible algunos y otros de bajón. Pero ya no hay marcha atrás. Disfruta de tus nuevos e incondicionales amigos. Esos que siempre confiarán en tí. Que te seguirán queriendo a pesar de que cambies tu forma de pensar o de actuar. Piénsalo bien, otra vez. Podrás contarles lo ocurrido hoy, lo que ocurra en las próximas. Podrás contarles todo, cuando los vuelvas a ver, si te dejan contarselo. Continuarán queriéndote siempre que pienses igual que ahora, no podrás cambiar un ápice, tras los años de vivencias que tengas. Aquel día, en el que tu cabeza de una vuelta de tuerca, aquel día, volverás a ser un clandestino, como ahora. Pero doblemente clandestino. No podrás tener una relación normal con nadie. Olvídate de mujer e hijos, despídete de tus viejos amigos y de tus padres, quienes, aunque no lo pienses, podrían seguir ayudándote y enseñándote muchas cosas. Llevais cuarenta años, puede que más, haciendo lo mismo. Con el mismo resultado. No teneis nada. Sois unos desgraciados. Qué fácil es tener un arma entre las manos. Qué facil. Y piensa ahora que has dejado un niño huerfano. Introspeccionate. "Viva el hombre lluvia aquel, que llegó sin avisar, le llamaban Jhonny Chaparrón" Los Delincuentes- Jhonny Chaparrón Siempre oímos alagos sobre rosas, claveles... Esas flores que apenas se ven en balcones terrazas y patios. Tampoco en calles y avenidas. Las rosas son tan frondosas como voluminosas. Los claveles forman mosaicos entre sí. Llenan letras de canciones. Adornan libros. Y lucen en floreros de abuelas y de cementerios. Pero nadie se acuerda de la flor que vemos todos los días. Las amapolas. Porque los ababoles también son flores del campo. Imagen tomada prestada(by the face) de http://www.hotelsavoylloret.com, sin saber tampoco porqué de ahí Desconfía de cualquiera pero confía en el primero que pasa. También desconfía de sí mismo. Tal vez por eso le dé por escribir. De comunicar como lo hacemos todos, pero de esa manera que ha encontrado y que le hace comunicar como solo él comunica. Tal vez un día se truncó. A él le encanta comunicar, pero no se atreve. Por eso quizá canta. El está lo más cerca de estar enfadado que él puede consigo mismo. Pero él no se enfada, comunica. Puede que necesite enfadarse. Solo encuentra la comunicación con drogas, así sean legales o ilegales. Y a ellas ha recurrido toda su vida hasta ahora. Le encanta subirse a las tablas, sean cuales sean, para comunicarse. Por eso, seas quien seas, él estará allí siempre. Pues hice dos, para esta semana y, cómo no, no han saldo triunfadores. Ahí van I Las vías de circunvalación son artificios que permiten a ciertas personas pasar con mucha rapidez de un punto A a un punto B, mientras que otras avanzan a mucha velocidad de el punto B al punto A. LA gente que vive justo en un punto C, justo en medio de los otros dos, suele preguntarse con frecuencia por la gran importancia que debe tener el punto A para que tanta gente del punto B tenga tantas ganas de ir para allá, y qué interé tan grande tiene el punto B para que tanta gente del punto A sienta deseos de acudir a él. A menudo ansían que las personas descubran de una vez para siempre el lugar donde quieren quedarse. Escrito por Douglas Adams en Guía del autoestopista galáctico ¿Quién coño me ha robado el més de Mayo? Vaya manera de caer chuzos, joder. Una vez asistí a una sesión de hipnósis que prepararon para fiestas del pueblo. Cómo será eso, no. Pues un amigo mío se presentó, probablemente con algún traguillo de más, para que le marearan la cabeza. Siempre había tenido recelos sobre si lo de estas prácticas serían verdad o no, pero en poco tiempo se me pasarían dicho día. El hipnotizador los durmió y todo ese que hacen en dichas sesiones. Luego hizo olvidar a todos su nombre, menos a mi amigo, quien sólo olvidó su apellido. Por este motivo le mantuvo castigado durante un tiempo de diez a quince minutos con la boca abierta. Formando una "O" mayúscula, vamos, del tamaño de una boca. Y el tío no movió la boca. Y entonces deduje, es cierto, la hipnósis funciona. Nadie es capaz de quedarse tanto tiempo boquiabierto y sin que le resvale la baba por la barbilla. Luego un montón de jueguecillos con los cuatro o cinco hipnotizados: que si están todos desnudos, que si tú también; que si este zapato es tu hijo, ahora no... Y llegó prácticamente el final. Hizo tiras de papel de periódico y les convenció, de que cada papel valía como el dinero. Entonces empezaron a discutir. Empezaron a rapiñear. Luego, los tíos, no quisieron invitarnos ni a ún triste kalimotxo. Y al rato, tiraron los trozos de ese papel gris a la basura. |